Ya cállese señor(a)
La gente es insoportable.
Entiendo la necesidad del ser humano como animal social de establecer relaciones mediante la palabra hablada. Hasta cierto punto inclusive lo puedo llegar a disfrutar, a veces. Pero lo que me saca de quicio es esa necesidad de algunos (muchos) de ignorar completamente la existencia del resto de la gente y HABLAR A LOS GRITOS con personas que están a medio metro de distancia.
Bienvenidos al tren1. No hay nada más lindo2 que estar muy tranquilo sentado en un vagón a las 7 de la mañana y que suba un contingente (bah, dos o tres personas) que no paren de hablar como si estuvieran solos por el resto del viaje.
Ya me estarán diciendo “pará, pará, pará”, que como es eso de que tranquilo sentado a las 7 de la mañana, y bueno sí, esto es que me malacostumbré a los trenes en Suiza. Me acuerdo de tomar a veces el Roca a esa hora y bueeehhhh. Pero ahí no me iba a quejar del ruido, porque el apretujamiento, el olor de la gente, el calor insoportable en verano no dejaban ningún tipo de lugar para la comodidad de todos modos.
Pero los argentinos no se quejan de los ruidos el domingo, por ejemplo. Los suizos sí. Es un tema de coherencia. Read the room.
También me han tocado ocasiones (siempre en viajes a Italia, ¡qué sorpresa! de ellos nuestra cultura heredó el volumen) donde un grupo grande sube ya un poco ebrio no muy pasado el mediodía y esencialmente se apodera del vagón porque del quilombo que están haciendo no queda otra alternativa que huir hacia otro vagón.
Tengo más ejemplos sobre el tren pero no viene al caso, la cosa es que la gente se desubica y cada año que pasa estoy más intolerante.
Noise Cancellation
Lo más irónico es que la manera que tengo de tapar un poco el ruido es con música fuerte en los auriculares. En el tren, en la oficina, en cualquier lugar donde pueda. Música desde siempre.
Últimamente, también con esa técnica aún más irónica, paradójica, llamada ANC (Active Noise Cancellation). Es muy loco porque se trata de emitir un ruido que interfiere con el ruido ambiente y básicamente lo aplana. No sé, son estas cosas que demuestran que el mundo es hermoso, lástima que el mundo también sea una cagada. Dos cosas opuestas pueden coexistir y, al menos parcialmente, cancelarse.
Sí, este ejemplo me vino mejor de lo que esperaba. Viva.
Medios/miedos
Mucha queja sobre el ruido sonoro y el barullo diario, pero hay un ruido mucho más grave con el que nos enfrentamos en esta postmodernidad salvagemente3 descontrolada.
No hay nada más ruidoso que el teléfono móvil estilo iPhone (que ya hace mucho rato son la amplia mayoría).
Nuestra vida se ha convertido en gran parte en Internet, e Internet se ha convertido totalmente en un gran espacio publicitario apenas legible. Solo que la gente puede opinar públicamente sobre parte de esa publicidad4, y, en general, sus opiniones dan asco y son igual de solicitadas que dichas publicidades (o sea, no solicitadas en absoluto).
De las noticias, ni hablar. No solo son mayormente publicitarias sino que encima deprimen.
Todo esto suma al barullo insoportable del día a día. Y no hay escape: el celular es cada vez más necesario (para pagar algo, para sacar un boleto de transporte, para conectarse a alguna red de m****a del trabajo) y, al no poder dejarlo de lado, las tecnológicas5 aprovechan para mantenernos adictos, distraídos y sumamente estupidizados.
El primer episodio de Black Mirror salió hace casi 15 años y cada vez más parece que los magnates tecnológicos tomaron esa serie no como advertencia sino como inspiración.
Como hace dos semanas, me veo obligado a repetir hoy: Qué porquería.
Footnotes
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Para dar un ejemplo y de paso hacer una referencia musical, comme d’habitude. ↩
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(excepto casi todo) ↩
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Viva la Confederación Argentina ↩
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Me refiero a lo que no es explícitamente publicidad, sino a casi todo lo demás, que implícitamente también tiene un espíritu publicitario. Las redes sociales ya no son lo que eran. ↩
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y sus secuaces… los que les permiten actuar así ;) ↩